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Sección dedicada a artículos, reportajes y comentarios relacionados con la ciencia y la naturaleza.

La fotografía científica de naturaleza. Características, metodología y objetivos.

Dentro del mundo de la fotografía, existen múltiples vertientes y especialidades. Desde la fotografía artística de diversos motivos: paisajes, retratos, de interiores, de fantasía, de ambientes exóticos o misteriosos; hasta otras modalidades más realistas, de motivos arquitectónicos, urbanos, tema social, político, etc. La clasificación de todas estas disciplinas es muy variada, pudiéndose realizar con distintos criterios. En definitiva, existe un amplio espectro de posibilidades.  En cuanto a las herramientas utilizadas, podemos ir desde macro objetivos, con un alto poder de resolución y enfoque a distancias cortas sobre elementos de pequeño tamaño, pasando por grandes angulares hasta llegar a los teleobjetivos, apropiados para tomas desde grandes distancias. Y, entre todas aquellas modalidades, la fotografía de flora o fauna, posee unas características muy definidas y especiales.

En mi caso personal, la fotografía científica de aves, constituye el grueso del trabajo que realizo como parte de la documentación general en el estudio ornitológico. Los fotógrafos de naturaleza, en general, deben imprimir una filosofía y estilo propio, fruto de sus conceptos y métodos. El concepto que trato de desarrollar en mis instantáneas radica en la objetividad sin renunciar a la estética y al deseo de reflejar la belleza de las aves.  Mi propuesta va siempre dirigida a obtener la mayor calidad posible con el mayor realismo posible.  El espectador debe ver exactamente lo que la naturaleza exhibe de forma natural. Se trata, pues, de conseguir los colores, formas y diseños originales, tal como se ven en vivo, en el marco ambiental del que están extraídos. Este "modus operandi" es, en muchas ocasiones, de gran dificultad, requiriendo un estudio y labores previos con el fin de alcanzar los objetivos.

La curruca rabilarga es una ave muy inquieta y vivaracha. Se localizaron cuatro territorios distintos, cada cual con una pareja residente y se eligió el más conveniente. Después de varios días se observó que la frecuencia con la que el macho se posaba en una determinada rama era cuatro veces superior al resto. Esta costumbre determinó el punto más idóneo (detrás de una roca), pudiéndose fotografiar a pocos metros, después de una larga espera de cuatro horas.

Actualmente, las cámaras y objetivos modernos, ofrecen una extensa gama de posibilidades técnicas.  Nos permiten variar los parámetros fotográficos ampliamente, manipulando los tiempos expositivos, la abertura de diafragma, el balance de blancos, el ISO que mejor convenga y prestaciones como la estabilización en la imagen o el autoenfoque. Sin embargo, para una buena fotografía de carácter científico, en mi opinión, lo mejor es preparar las condiciones ambientales de manera rigurosa y conservar el mejor equilibrio en los parámetros de nuestra cámara para reflejar la realidad del instante. Y, evidentemente, es en este punto donde radica la mayor dificultad.  Preparar el escenario y evitar que la cámara sea un artificio añadido sin más.

Las águilas reales son voladoras muy potentes y con una velocidad de vuelo muy alta. Suelen verse planeando. En esta fotografía, después de su avistamiento, se calculó su trayectoria aproximada aprovechando que siempre se dirigía en dirección sureste aprovechando la dirección del viento. Con el vehículo se atajó por una pista forestal y se interceptó su trayectoria sin ocasionarle sospechas.

En mis fotografías de campo, el trabajo previo es complejo y la metodología exige un estudio previo de las especies sobre el terreno: localización, identificación, descripción del hábitat, comportamiento "in situ", costumbres particulares, posibles anomalías o desviaciones, horarios y otros aspectos como son el reconocimiento del área donde se harán la toma. Igualmente importante, la selección de posiciones, ángulos de enfoque y puntos clave para mimetizarse u ocultarse de manera efectiva, evitando el contraluz y una incidencia lumínica solar inadecuada. Es necesario controlar tanto los factores atmosféricos como la posición del sol según la hora del día y la estación del año para conseguir la mejor luz natural sobre el motivo, evitar sombreados negativos y obtener una imagen completa tanto de los colores como del diseño completo del ave. Una vez cumplidos todos estos aspectos se inician las sesiones fotográficas con mejores garantías de éxito.

Las calandrias, a pesar de ser aves fácil de detectar debido a sus vuelos en altura y cantos, se muestran muy sigilosas y precavidas en tierra, difícil de aproximarse a una buena distancia. En esta foto se aprovechó el labrado de un terreno agrícola ya que para estas aves es una tentación irresistible picotear en tierras removidas en la búsqueda de insectos o semillas

Otra variable a destacar en este tipo de fotografías, para mí de gran valor, es que el modelo se halle en situación espontánea que refleje su comportamiento y actitud natural, sin manipulaciones de ninguna clase. Ello es muy problemático para el fotógrafo ya que se debe influir lo menos posible e intentar pasar desapercibido, obligando a camuflarse con gran rapidez, cambiar de lugar, adoptar incómodas posturas y a estar dispuesto a llenarse de barro, polvo o púas de la vegetación si la situación lo requiere.  En otras ocasiones, se debe improvisar, cambiar estrategias sobre la marcha y reconducir una eventual circunstancia imprevista. Y, en todo momento, cuando las cosas no salen bien, retirarse a tiempo ya que no debemos molestar a la fauna innecesariamente.  Hay que ser conscientes de que las aves, al igual que el resto de seres vivos, necesitan realizar sus actividades vitales, siendo alguna de ellas, como en el caso de la reproducción o la alimentación, imprescindibles y delicadas. El respeto siempre ha de ser máximo.  Nunca se ha de anteponer la labor del buen fotógrafo de naturaleza al bienestar de la fauna.

Los alcaudones reales, como depredadores que son, están muy arriba en la cadena trófica. Por este motivo no presentan densidades muy altas. Se pudieron encontrar cuatro ejemplares en una extensa zona de 200 km 2. Sólo en un caso se podía acceder sin dificultad a los oteaderos que siempre suele utilizar para avistar sus presas. Gracias a este comportamiento se pudo retratar a la hora de la comida.

Este precioso ejemplar de mochuelo, frecuenta el mismo lugar al mediodía, quizás para tomarse un descanso. No tolera la presencia humana y huye al menor acercamiento. Sin embargo, sí que está acostumbrado al paso de tractores y otros vehículos en el camino que pasa al lado. Esta circunstancia posibilitó poder fotografiarle. Eso sí, se tuvo que hacer desde un vehículo en marcha y sin pararse a una velocidad baja.

Por último, una vez alcanzados los objetivos y de vuelta a la pantalla de nuestro ordenador con el mayor número de fotografías obtenidas, se ha de realizar un análisis pormenorizado, siendo exigentes en cuanto a la nitidez, encuadre o enfoque, entre otras, eliminando todas aquellas que no cumplan con la mínima calidad requerida. Y, obviamente, no procesar artificialmente las imágenes digitalmente. Si una foto no ha salido bien lo mejor es volver a intentarlo en otra ocasión. La autenticidad en la fotografía científica de naturaleza es un requisito de excelencia primordial, fruto del esfuerzo, la preparación y la experiencia que cualquier certamen o concurso valora de manera muy positiva.

De todas las aves de la estepa, las gangas ibéricas son de las especies más crípticas, camuflándose perfectamente con su plumaje y movimientos lentos y sigilosos. Uno de los momentos más propicios es sorprenderlas cuando beben en alguna balsa o laguna, yendo andando una larga distancia mientras vigilan. Ante esta circunstancia se optó por esconderse no al pie de la balsa sino en el camino previamente estudiado que recorren hasta llegar a la orilla. Fue allí donde la fotografía de esta increíble ave pudo al fin realizarse.

La Alondra de Dupont o alondra ricotí es una de las aves más amenazadas de toda la Península Ibérica. Con escasas poblaciones fragmentadas en lugares de estepa natural. Su comportamiento y costumbres la hacen casi intratable como motivo fotográfico, se comporta como un auténtico fantasma invisible. Esta fotografía fue el fruto de toda una semana de trabajo matinal donde en primer lugar se determinó su ubicación por su canto y tras largos recorridos se adivinó que tendría que salir de la vegetación para alimentarse en un prado cercano a sus escondites. La estrategia al final dio un magnífico resultado y, sólo durante unos segundos se pudo avistar y obtener este espectacular y valiosa dato gráfico.

Un cordial saludo a todos.

Gonzalo Agudo. 

Presidente del Centro de Interpretación Ornitológica del Bajo Martín y Andorra-Sierra de Arcos.

Samper de Calanda. 16/02/2018.